free portfolio site templates

Rascón y el Power: Largo Mutis

Conchi León

 "Los hombres buenos, cuando mueren, van a sentarse debajo de la ceiba grande Allí tienen siempre buen tiempo y alegría y lo mismo es para ellos un año que otro año." Antonio Mediz Bolio.

Crecí con estereotipos, con frases hechas que a la larga he visto caducar: la más reciente: “El tiempo cura las heridas”. Hace más de un año recibí una llamada: Murió Víctor Hugo Rascón Banda. No quise hablar de ello, prometí escribir cuando su ausencia doliera menos, dejar al tiempo hacer lo suyo y a la frase cumplir su poder de afirmación.

A Rascón lo conocí en Tijuana, recién salía del hospital donde convalecía por la enfermedad que finalmente nos dejó sin su palabra y su letra. En aquella ocasión, Rocío Galicia presentaba un libro de dramaturgos Norteños que incluía a Rascón, Antonio Zúñiga y otros escritores que compartían la presentación contaron como la fuerza de la palabra lo había hecho abandonar el hospital y regresar al teatro, pues ellos le habían llevado libretas y lo presionaron a escribir aún en cama.

Lo conocí de cerca presentado el libro “Nuevos dramaturgos de Yucatán” en el teatro de SOGEM. A punto de subir al escenario a externar mi molestia por una frase de un colega sobre los dramaturgos yucatecos, Rascón me presentó como una autora con un enorme aliento poético; esa presentación desapareció inmediatamente mi ira. El repasado discurso beligerante me abandonó e improvisé algunas ideas-nada poéticas por cierto-.

Nos invitó a comer a SOGEM, en esa comida me preguntó si tenía algunos monólogos de mujeres para sus amigas-María Rojo y Luisa Huertas - que mis textos sobre mujeres podían interesarles. Pensé que era optimista creer que actrices de esa talla actuaran un texto mío, quedé de enviarle un texto que en ese momento era una idea y apenas unas líneas en un cuaderno. Por la noche nos invitó a ver su obra “El Deseo” actuada con tremendo poderío por la icónica paisana Ofelia Medina.

Bromeamos, me regaló unos libros, me dio su mail y nos despedimos. Le mandé el texto que incluía tres monólogos femeninos. No tuve respuesta, estrené la obra y tiempo después rumbo a San Luis a presentar la obra en la muestra nacional, algunos artistas me comentaban que Rascón les había dicho que no debían perderse mi obra. Mi sueño era que esa obra llegara a las 100 representaciones e invitarlo a develar la placa-como siempre, no hubo recursos para invitarlo, Olga Moguel me patrocinó las placas y un grande nuestro: Fernando Castro Pacheco nos acompañó en la celebración-. Víctor Hugo llegó a la función 101, sin invitación ni patrocinio, se sentó en una mesa del Amaro;-entrañable foro -y después de la función dijo unas palabras: “Ninguna de las grandes actrices que conozco podrá actuar esta obra con la verdad que la actúan ustedes.

Dicen que esta obra tiene influencias de “Desazón” al contrario “Desazón” tiene influencias de esta obra.” Me pidió material: “Ya es tiempo que publiquen una trilogía de tus obras, yo lo voy a hacer”. La última vez que lo vi, fue en un homenaje que le realizó el Ayuntamiento - acudimos a verle, conscientes de su dolorosa enfermedad-, al momento de su discurso, tuvo unas palabra para mí y mi trabajo, yo lo escuchaba incrédula, conmovida junto a José Ramón Enríquez (quién también es otra historia en mi dramaturgia) cuando el llanto ganó sus palabras rompimos en aplausos que significaban abrazos y aliento, al término del evento, aún frescas las palabras de Rascón hacia mí, algunos funcionarios me ofrecieron apoyo, esos ofrecimientos fueron palabras efímeras, ninguna se volvió proyecto o acto de fe como las de Víctor H. que aún hoy atesoro y me acompañan en el viaje: “Se hace teatro en Yucatán con dramaturgos extraordinarios como Conchita León, autora de Mestiza Power. Pero al lado de León está una veintena de dramaturgos que editan y montan sus obras con pasión y con dificultades para formar un público”.

A Rascón lo criticaban por apoyar el teatro “regional” en realidad apoyaba el teatro, confiaba en las miradas de aquellos que llegábamos llenos de sueños y creyendo en nuestra voz. “Ha surgido una dramaturgia que viene del norte con fuerza y contundencia que habla de los problemas de la frontera, de los mitos de su región… y sobre todo de sus sueños y esperanzas”. El material de mi trilogía que iba a publicar Víctor H. se perdió en alguna emergencia de hospital de la que él ya no pudo salir. En estas épocas tan importantes para nosotros, recién desempacada de New York, con 350 funciones de aquella obrita que le mandé a Víctor H. Quiero desearle a ese enorme dramaturgo Norteño, -ese que me hizo olvidar la ira y mirar hacia adentro, hacia esa poesía personal que descubrió en mí-que esté descansando bajo la sombra de la Ceiba grande y ahí tenga siempre buen tiempo y alegría.

De Sur a Norte nos sigue doliendo su ausencia, su interminable mutis multiplicado; el amigo, el promotor, el dramaturgo, el líder, el abogado, el vaquero…el ser humano lleno de historias y también de verdades que se pueden leer en el libro que habla de su enfermedad. Quiero decirte Víctor Hugo, que hoy pensando en ti descubrí que si bien ciertas palabras caducan, hay otras que van ganando poder y trascendencia, y que esas sobreviven las enfermedades, las ausencias y los tiempos. Tu vida y tu teatro, tu pasión, son un verdadero acto de fe, imborrable huella para los que transitamos y vivimos el teatro. Tenías razón cuando decías que el teatro Mexicano debía hablar de su realidad y así volvería a cruzar fronteras y llegar muy lejos.

Aquella obrita de 15 cuartillas que te mandé por mail y en la que ni yo creía del todo, lo ha logrado, por eso siempre que la represente te la dedicaremos, por ti y por tu memoria, por el “Power” que viste en la Mestiza y en mí, te quiero siempre y te extraño más…“Mestiza Power” -aquella obrita- también.

P.D. Sé que desde donde estas sigues promocionando la dramaturgia… ¿De qué otra manera van a publicar aquella trilogía que te envíe? Tienes que ser tú, porque la publica una editorial del Norte, te cuento que entre mis más cercanos y admirados colegas están Daniel Serrano, Mario Cantú, Toño Zúñiga, Norteños ellos…entrañables y shingones también…como tú.

Mérida Yuc, noviembre 2009.

© Copyright 2020 Dramared - Todos los derechos reservados