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Ramón Tamayo

Texto Publicado en Periódico Frontera el 20 de Agosto del 2007

Ramón Tamayo.


Hace alrededor de 6 meses supimos que el director, dramaturgo, poeta, actor, escenógrafo, cuentista, pintor, escultor, acróbata y maestro Ramón Tamayo estaba enfermo. Y no era cualquier cosa. Era casi un anuncio macabro. Todos nos entristecimos, y Ramón; “Contreras” como era; nos dio una lección de vida, y se dedicó a cosechar todo el amor que había sembrado, y que no le había dado la gana recoger. Así era él. Nada de cursilerías; sí mucha imaginación; sí mucha creatividad.
Se murió Ramón el martes pasado. Como todos los que se van, agarró poquita enjundia para terminar de irse. Yo no sé si sembró un árbol, pero por los hijos que tuvo, y por los libros que escribió, ni falta que hace. Allí está Ramón, el “aguilucho” jamás superado. Todos los que lo conocimos estamos tristes. Pero también en paz. Ramón ya descansa. Lo que me encabrona, es que lo hayan mandado a dormir tan temprano.

Daniel Serrano


Texto de Jaime Cháidez dedicado a Ramón Tamayo y A Jorge Arturo Freyding

Publicado en el periódico EL MEXICANO

 

Cachanillas RIP


Por Jaime Cháidez Bonilla

DOS MULTIFACÉTICOS CUARENTONES.- Primero el shock, la negación, la duda. Por favor, que alguien lo confirme, quiero escuchar que esto es una broma. No puede ser que un hombre de 40 años, energía total, no abra los ojos el domingo 19 de agosto. Dicen que se murió ¿Así de simple? ¿Esa es la síntesis de una biografía? ¿Se durmió el sábado 18 y no despertó el 19?.
Hasta dan ganas de llorar y llorar, se los juro por Santo Niño de Atocha, pero me he contenido como un hombrecito que se lame las heridas y no le tiemblan las manos (oppps, qué original).
Esta semana murieron dos mexicalenses multifacéticos, dos talentos cachanillas, y yo digo que la culpa es del (la) calor, esas altas temperaturas que achicharran hasta el talento.
El termómetro es como un político inculto que no reconoce curriculums.


Por una parte, la muerte de RAMÓN TAMAYO el martes 14 de agosto era algo predecible. El cáncer ya había sido detectado desde hace más de un año. Era por demás. Físicamente Ramón ya quería dejar la silla de ruedas y volar hacia una bicicleta, brincar, gritar, expresarse con plenitud. En 1988 me tocó verlo en uno de sus mejores momentos en la obra "Mexicali a secas" en el teatro del IMMS de Mexicali. Fecha culminante para la compañía de Ángel Norzagaray. Y ahí, en medio del mercado de voces, el coro de mojados, cholos y cercos, destacaba Tamayo, siempre con su barba de candado y su cuerpo cuadrado.


Quedan los testimonios de cientos de alumnos que hablan bondades de él, los aficionados que se reían con sus ocurrencias cuando encarnó al Aguilucho (mascota de las Aguilas) y su trabajo intenso en la calle, en el teatro, en la interdisciplina. Murió a los 49 años.


El otro cachanilla que abandonó su cuerpo fue una sorpresa impactante. Todo vigor, JORGE ARTURO FREYDING fue un magnífico interlocutor para nosotros los tijuanenses. Un hilo conductor que propició, alentó y fue cómplice de varias de nuestras aventuras como grupo de reflexión. Me refiero, por supuesto, al Foro Cultural Ciudadano (Focuc) que acaba de cumplir 3 años como grupo establecido.

Freyding se convirtió en un compañero magnífico al que poco le importó esa franja llamada La Rumorosa y mantuvo un contacto regular con cada una de nuestras propuestas. En 2005 fue fundamental para que cerca de 200 personas nos reuniéramos en torno a un Foro Estatal de Cultura y Participación Ciudadana.


Desde la propia Mexicali, Freyding fue incansable para reunir firmas que rechazaban la posible desaparición en Tijuana del Instituto Municipal de Arte y Cultura como dependencia paramunicipal. Artistas, alumnos, amas de casa, los correos electrónicos se volvieron fundamentales para lograr casi 300 firmas de protesta.

Y cómo olvidar el día más frío de diciembre, en el 2006, en los techos de la Casa del Túnel, allá en la Colonia Federal, cuando se llevó a cabo la ocurrencia de ELIZABETH CASEZZÚS y LUIS ITUARTE, el Atentado Poético.


Otra vez, Freyding se subió a un camión que se comió las piedras gigantes y en 3 horas ya estaba en los techos de la casa donde hace años trabajaban los narcos pasando mota por un túnel mañoso. Con micrófonos en dirección a Estados Unidos, los poetas fueron gritando con ritmo y el frío se fue disipando. Jorge Arturo reía, disfrutaba y a veces nos reclamaba "¿por qué no pasan estas locuras en Mexicali?".
Todavía, hace 3 semanas, unas horas antes de las elecciones, Freyding tenía la vibra renovada (¿acaso ya sabía que iba a morir y lo disimulaba con tanto entusiasmo?). Mandaba un correo electrónico felicitando a todos los promotores culturales que, de una u otra forma, se habían involucrado con alguna candidatura o un partido político. Era una de sus últimas columnas (La colmena) donde se congratulaba de la participación en estas elecciones de artistas y promotores bajacalifornianos.


Decía Freyding, "participación que felicito de todo corazón, atrevimiento que celebro con toda alegría. Ciertamente estas candidaturas elevaron el nivel de la campaña, con inteligencia, con frescura, como nunca antes se había visto en Baja California.


Sé que esto será el inicio de algo, no un viento efímero. Cuenten siempre con mi apoyo. Igualmente felicito a quienes participaron con propuestas, análisis, críticas; trabajo no menos valioso. Tal vez en el texto que les envío no mencioné a alguno de quienes participaron. De veras lo siento.


Nuevamente felicidades y gracias por contribuir a que la Intelligentsia gane el lugar que merece en la vida política local.
Fraternalmente,
Jorge Arturo".


Pues sí, les decía, hasta dan ganas de llorar y llorar.

Pasados los 40 años de edad, alguna vez actor, otra vez buen periodista cultural (reconocido con un Premio Estatal), funcionario cultural y poeta, Jorge Arturo Freyding nos ha dejado con la boca abierta. Seleccionó un final sorpresa, una vuelta de hoja no prevista. Hizo su propio atentado poético y lo interpretó magistralmente un domingo por la mañana.

Así son los artistas cachanillas.

 

 

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Página publicada en La Crónica, de Mexicali, B.C. el 17 de agosto del 2007

 

La Crónica, Ramón Tamayo