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Carta de Michelle Guerra a la Comunidad Teatral

A la comunidad teatral


Por medio de la presente quiero expresar mis motivos para no aceptar la asistencia de dirección que me fue ofrecida en la próxima producción teatral a la que convocara el Centro Cultural Tijuana a Directores de Tijuana el pasado mes de octubre, para la cual presenté un proyecto como directora en activo de esta ciudad.

El lunes primero de Diciembre del año en curso, recibí la llamada de la gerencia de producción escénica del CECUT donde se me informaba que mi proyecto era el que más se acercaba a los puntos evaluados por el consejo asesor; en cuanto a la propuesta, visión, etc. salvo el texto, que a al parecer (del CECUT y del consejo) no era el apropiado para el público a quien va dirigido el montaje (secundarias y preparatorias). Después de repetirme varias veces que no había sido una decisión fácil de tomar, y de que mi proyecto estaba bien presentado, y que la única observación en contra del mismo fue la elección del texto, me invitaban a asistir la dirección del próximo proyecto del CECUT que viene a dirigir un director teatral de la Ciudad de México, cuyo nombre no viene al caso mencionar, pues esta carta existiría aunque fuese otro el nombre.

Mi respuesta la comparto con todos ustedes:
No acepté, porque estoy convencida que el único proyecto de estas características que existe en el estado, de ninguna manera debe ser realizado por un director ajeno a Baja California; pues el presupuesto para dicho proyecto, fue tomado de la partida asignada a lo que anteriormente fue el Centro de Artes Escénicas del Noroeste (CAEN), y que se supone fue creado para el desarrollo de y por la “profesionalización del teatro en nuestra ciudad”, habiéndose hecho el compromiso de que se gastaría en eso y no en acciones que hicieran quedar "bien" a una institución que, a juzgar por las acciones emprendidas, refrenda lo que extraoficialmente ha dicho: Lo único que les preocupa ahora es no volver a quedar mal después de dos intentos fallidos, ante la mirada del centro que ahora si voltea, aunque de reojo a nuestra ciudad.

Por otro lado, nunca se informó, ni a los participantes ni a la comunidad en general, que la convocatoria se declarara desierta. Solamente apelaron a uno de los puntos de la convocatoria, que precisaba que “Los casos y cuestionamientos no considerados en esta convocatoria serán resueltos por el consejo asesor el CECUT". Con estas acciones el CECUT piensa que el problema queda solucionado, como si el recurso que está utilizando, no fuera público.

Como los otros directores que presentaron proyecto a dicha convocatoria, sabía de antemano que la posibilidad de no ser elegida estaba latente. Sin embargo, es ofensivo que se lance una convocatoria cuando el CECUT y el Consejo piensan de antemano que no hay directores locales capaces de asumir el proyecto, con el único objetivo de justificar una decisión que de antemano ya estaba tomada. Es decir, la convocatoria sólo fue una simulación, y así, una vez más, tomar una decisión equivocada.

Voy mas allá: Este proyecto debe ser otorgado a un director bajacaliforniano, que muestre su capacidad ante el Consejo Consultivo, que debe trabajar con profesionalismo, pensando con la cabeza fría; y no con revanchas y berrinches personales.

El argumento del CECUT y su consejo para no otorgarme el proyecto, fue la obra propuesta: Perder la cabeza, de Jaime Chabaud, que es un un texto probado, traducido y premiado a nivel nacional, y que cuenta con diferentes montajes. Ellos argumentaron que no había censura, pero tampoco permitieron que yo les ofreciera otra alternativa en cuanto al texto. Para el CECUT bastó la informalidad de una llamada telefónica para comunicarme su decisión, la cual se trató sin la seriedad debida. Por lo tanto resulta evidente que no buscaban un director local, sino los pretextos para no elegir a ninguno.

El criterio del Consejo y del CECUT para rechazar dicha obra, fue que hace énfasis en la situación violenta de nuestra ciudad. Voluntaria o involuntariamente, eso es censura. Me pregunto si hubiera pasado lo mismo al proponer Titus Andronicus, de WIlliam Shakespeare, obra violentísima del dramaturgo inglés. A lo mejor no, porque seguramente el Consejo no la ha leído.

La pregunta es ¿buscaban un director, un texto o un pretexto?

En conclusión, desapruebo la decisión tomada por el Centro Cultural Tijuana y por el consejo que lo asesora, puesto que atropellan la dignidad y el trabajo de todos los directores bajacalifornianos que día a día desempeñamos nuestro trabajo con él profesionalismo y la ética que nuestra profesión nos demanda.

Mi profesionalismo me impide ser parte de la mascarada que se está preparando para que venga la poderosa mano del centro a palmear las espaldas de los funcionarios que, dicho sea de paso, existen porque nosotros existimos; y que en este caso no tuvieron el valor ni los argumentos para defender el trabajo de los directores de teatro de Baja California. Ya nos sucedió con el CAEN, ahora nos esta pasando con este proyecto.

Exijo a quienes tengan que rendir cuentas al respecto, que lo hagan ética profesional, sentido de la verdad, y respeto; y espero que estén conscientes de la gravedad de sus actos, puesto que sus decisiones van a empeorar la difícil situación del teatro en nuestro estado. Ojalá tenga la valentía de dar la cara.

Michelle Guerra
Directora de Teatro
miguerra@hotmail.com

 


 

 

 


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